El evento donde el pueblo entero se convierte en innovación.
Primordia no ocurre en un recinto. Ocurre en Roccavivara. Durante unos días, un pueblo entero deja de funcionar como siempre y se transforma en un laboratorio vivo de ideas, talento y decisiones.
No hay una sala principal ni un escenario central. Las casas se convierten en espacios de conversación.
Las plazas en puntos de encuentro improvisados. Las montañas en el mejor lugar posible para pensar sin interrupciones.
Aquí no vienes a consumir contenido. Vienes a convivir con personas de distintos países, disciplinas y miradas
que han venido por la misma razón: hacer algo distinto, en un lugar que no obliga a repetir lo de siempre.
En Primordia, el pueblo no acoge el evento.
El pueblo es el evento.
Donde las ideas se ponen a prueba de verdad

Inversores, startups y talento internacional. Sin escenario. Sin ruido.
En Primordia no hacemos pitch como en el resto del mundo.
Y no es casualidad.
Aquí la inversión no es un espectáculo.
Es un proceso.
Por eso trabajamos en tres fases claras, pensadas para eliminar ruido y centrarnos en lo único que importa: la persona, el proyecto y su encaje real con quien va a invertir.
Primera fase: preselección.
No todo el mundo presenta. Las startups pasan por un proceso previo donde se evalúa qué están construyendo, por qué y para qué.
Segunda fase: el pitch en la naturaleza.
Nada de escenarios ni cinco minutos cronometrados.
El pitch ocurre caminando, comiendo o compartiendo tiempo en el pueblo.
El inversor conoce al fundador, entiende el contexto
y ve cómo piensa cuando no está delante de una pantalla.
Tercera fase: la decisión.
Si hay interés real, no hay aplausos ni promesas vacías. El inversor o business angel continúa la conversación después, recibe la información necesaria y decide con calma, sin presión ni postureo.
Este sistema no acelera las inversiones.
Las mejora.
Porque invertir bien no va de impresionar.
Va de entender.
Comida, naturaleza y conversaciones que no caben en una agenda

Comer juntos también es una forma de innovar.
En Primordia se cocina.
Y no es una metáfora.
Aquí la comida es una parte esencial de la experiencia.
Foodtrucks en plena naturaleza, productos regionales y bio,
gente cocinando junta, compartiendo recetas, vino y tiempo
sin prisas y sin etiquetas.
Aquí la comida no acompaña al evento.
Es parte del evento.
Las mejores conversaciones no empiezan hablando de negocios.
Empiezan cortando pan, sirviendo vino,
preguntando de dónde viene lo que estás comiendo
o quién ha cultivado ese producto.
No hay catering corporativo ni menús cerrados.
Hay mesas largas, fuego, sobremesas que se alargan
y silencios cómodos donde una idea aparece sin avisar.
En Primordia no se corre de una actividad a otra.
No se mira el reloj esperando el siguiente bloque.
Primordia no se vive con una agenda rígida.
Se vive con presencia, curiosidad
y la sensación de estar exactamente donde toca.
Tecnología que vuelve a la tierra

Startups, inteligencia artificial y naturaleza trabajando en la misma dirección.
En Primordia no entendemos la innovación como algo separado de la naturaleza. La entendemos como una herramienta para cuidarla mejor.
Aquí la inteligencia artificial no se presenta como un fin en sí mismo, sino como una aliada del territorio:
para mejorar la agricultura, optimizar recursos, proteger ecosistemas, repensar la energía y crear modelos de desarrollo más inteligentes y más humanos.
Startups de base tecnológica conviven con el paisaje, con productores locales y con personas que conocen la tierra
desde mucho antes de que existieran los algoritmos.
Nuestra misión es clara:
que la inteligencia artificial ayude a la naturaleza
y no al revés.
Que la tecnología no invada el territorio, sino que lo acompañe.
Primordia es el punto de encuentro
donde futuro y paisaje dejan de competir
y empiezan a colaborar.
